La madrugada del viernes volvió a congregar a numerosos jóvenes en la plaza de toros, donde las gradas y el ruedo se llenaron para disfrutar de una emocionante suelta de vaquillas. Durante más de una hora, jóvenes de la localidad y aficionados venidos de otros municipios vivieron momentos de emoción y diversión en un ambiente festivo.
El evento transcurrió sin mayores contratiempos, limitándose los percances a algún revolcón sin consecuencias. La tradición taurina volvió así a demostrar su capacidad para unir a grandes y pequeños en una experiencia llena de adrenalina.